viernes, 3 de junio de 2011

Decidido.

Sonó mi despertador, y con el mis canciones preferidas, hermoso sábado la de estudiar que me esperaba...
Me senté en la silla, saqué los libros y comencé a "estudiar", y lo digo entre comillas porque resultó en vano.
A través del gran ventanal de mi cuarto podía ver las nubes, una detrás de la otra con mil formas y miles de mensajes distintos con millones de significados para mi. Vi una redonda, yo me imagine una cara y le dibuje una sonrisa :), y justamente en ese momento sonó La Vida es Bella en mi equipo de música. ¡Cuanta razón tenía! En ese momento me arme de valor en mis propios pensamientos y pensé:
"Losé, está más que claro. tengo que poner fin a todo esto. No me gusta y no tiene sentido."
Y en ese preciso momento murió, se perdió en mis adentros, en lo más profundo y alejado de mi corazón.

Pobre yo, ingenua yo.

Después de aquella tarde pensaba que algo cambiaría en mi, pero no hubo suerte. Llegaron las fiestas de mi ciudad,Sevilla, y con esto me refiero a la Feria. Como es natural yo iba a encontrarme con él algún día, pero como el destino no lo puedo decidir yo, por situaciones de la vida que a veces prefieres no haberlas echo, mis padres me castigaron y me quedé en mi casa. pensaba que una enorme tristeza me recorrería por el cuerpo, que le echaría en falta, pero nada. Absolutamente nada.

La misma noche en la que me castigaron recordé el primer día que pasé junto a él:
Si la memoria no me falla, se trataba de un jueves pro la mañana lluvioso. Sin pensar, salí en mangas cortas. tardé en localizarlo, puesto que se perdió... Y allí a lo lejos lo vi montado en su bicicleta como siempre. Se acercó y me dio dos besos (uno en cada mejilla), acto seguido me cogió la mano y me dijo "¿quieres salir conmigo?" y yo asentí... En ese momento todavía no era consciente de que en realidad no le quería.
Hablamos y nos refugiamos de la lluvia en los soportales de casas de mi barrio, huyendo de todo aquel curioso que hubiese. A la hora de regresar a mi casa él me dejó su chaqueta, esa que tantas veces yo había visto y deseaba ponerme. Fui feliz, muy feliz. Hasta hay todo fue perfecto, el día entero lo fue...
Mientras recordaba todo aquello me quedé dormida, es más puede ser que no lo pensara, si no que lo soñase.
Pobre yo, ingenua yo.

jueves, 2 de junio de 2011

Capitulo uno.

Esta soy yo
Tumbada en la cama me pasé toda una tarde, después de haber estado con él y sus amigos, también había venido mi amiga.
Poco a poco, cada vez más rápido me daba cuenta de que hubiese sido mejor haber dejado las cosas tan solo como amigos, una persona a la que le puedes contar todos tus problemas y saber que siempre va a estar hay para ayudarte.
Le tenía muchísimo cariño pero, no me llegaba a gustar y la verdad es que no sabía que hacer, porque no quería herirle, aunque por una vez tenía derecho ha hacer lo mismo que todos habían hecho conmigo, utilizarme y usarme una vez como entretenimiento. La cuestión es que yo no soy así, era incapaz de hacerle eso a una persona, pero 

¿y si me equivocaba?, ¿y si no me quería?... Esa vez era distinto, o eso me parecía, por eso no quise fallarle, no quería que él sufriera como yo había sufrido otras tantas veces.
Me levante me miré en el espejo y me vi, mi pelo largo alborotado de un color rubio apagado, unos ojos marrones en tono miel, con una cara fina y un cuerpo delgado, me dije: "Lira, estate tranquila, ya verás como algún día todas las cosas darán un giro, y ese día un príncipe llegará montado a caballo, y tú serás su bella princesa", pero hasta eso todavía mucho quedaría; no obstante yo fiel a mi ley de vida pensé " No hay razón para estar triste, pues siempre que tengas una razón para llorar siempre habrá más por las que reír", y como si de una tonta me tratase, reí.

Y aquí empezó todo.

Me quedaba 1 hora y cuarto para salir con él. Estaba un poco confusa no sabía si en realidad me gustaba o tal vez estaba con él, para quizás de algún modo entretenerme, intentar cambiar de rutina, probar cosas nuevas, aunque me parecía que estaba haciendo mal, muy mal. 
Era la cuarta persona con la que me besaba, y la cuarta con la que no sentía nada. ¡Estaba empezando a pensar que era como una piedra! ¿No tenía sentimientos o qué me pasaba?. Si es que el problema fue, empezar a besarme con chicos sin tener ningún sentido, sin aclararme yo por dentro, sin pensar "¿me gusta de verdad?". 
Lo peor fue que después de que pasara la primera vez, me dije a mi misma " Vale, ya he aprendido, no me volverá a pasar" y caí tres veces más. ¡Cómo pude ser tan tonta! Nunca aprendería...
Y lo peor de todo era que dentro de una hora iba a quedar de nuevo con mi novio, aunque realmente yo sabía que me estaba engañando a mi misma y no ponía remedio... Pero esa vez era por miedo a hacerle daño a una persona que creía que esta enamorada de mi.